• Marco Antonio López Salamanca

DEL MYTHO A LA DRAMATURGIA -3 -

Actualizado: 5 oct

El MYTHO se revela y se devela desde la ficción con que se presenta, se mimetiza y a través de ella: así, se muestra, se canta, se cuenta, se escribe, se representa, se descubre con la EXPRESIÓN más correspondiente a la estructura de valores que caracterizan la costumbre y la tradición de la comunidad donde se genera, y con la sensibilidad y percepción, que en su dinámica cultural se está produciendo.

Aquí, señal, signo y símbolo expresan del MYTHO, presencia, sustancia y movimiento relacional, de sus valores en conflicto; los signos originarios recogen del MYTHO, uno cualquiera o más de sus valores que constituyen su sustancia primaria, por ejemplo DESEO, y cada valor sustantivo tiene su propia dinámica energética interna; su verbo (conquistar, guerrear, someter, apropiar, etc.) revela, entre sus factores de acción en conflicto, su dominante, SOMETER por ejemplo para este caso, es decir la perspectiva del deseo determinándole la forma expresiva de su movimiento.

El verbo, como elemento transformador, se devela activando los valores presenciales de la sustancia y afirma su valor socialmente determinante, esencia y forma siempre en paradójico conflicto; ahora, podemos trazar un eje horizontal que parta de la sustancia DESEO y de sí mismo hacia su otro extremo el verbo, como dijimos antes, SOMETER; la perspectiva del verbo devela y/o revela la sustancia y sus cualidades de acción.


La sustancia pareciera ser siempre la misma, socialmente se reconoce como lo acostumbrado, pero en su interior bulle su dinámica emocional, como los ingredientes entre una olla a presión al fuego, recuérdese que la sustancia motiva al verbo o valor determinante; esto quiere decir que la costumbre es una apariencia identificable a la vista, por sus usos, maneras, gestos, palabras, lenguaje, reflejos de lo aprendido y heredado socialmente; es la dinámica energética de la vida humana, que combate con el modelo o tendencia que el verbo quiere imponer, en este caso con las conductas reflejas del SOMETER, formas de producción de pensamientos, de emociones, de afectos, de necesidades, de consumos, gustos.


SOMETER, aquí el verbo somete al sustantivo, su actividad devela y/o revela el DESEO dándole su correspondiente forma activa, sus consecuencias y expectativas, construyen así el eje de la costumbre y del modo de vida, las condiciones y formas que debe expresar el conflicto.


EL ASUNTO que conserva el MYTHO y que impulsa la dinámica del eje social Deseo-Someter en la unidad de acción, y que es cruzado por el eje vertical del individuo.


El individuo, concreta en su condición y beneficio toda la dinámica de la vida social. alimentado por el eje de sus motivaciones y finalidades; en un extremo el PLACER que extrae tanto del sustantivo como del verbo, para alcanzar su realización como finalidad, en el otro extremo del eje como SEDUCCIÓN.


El MYTHO como acontecimiento o como valor determinado, CONQUISTA, para este caso, puesto que contiene todos los factores del resto de la estructura, es el dinamizador del contenido de los dos ejes que se cruzan.


Tenemos entonces que la relación DESEO-SOMETER cruzada por la relación PLACER-SEDUCCIÓN, es dinamizado por el acto de CONQUISTA.


Así, CONQUISTA, es el elemento DINAMIZADOR de la estructura de relaciones y valor supremo de la revelación del acontecimiento.


“Así la acción dramática del MYTHO se hace ver en la paradoja de los elementos que al relacionarse conforman el carácter de su estructura; desaparición de la necesidad en su satisfacción, cuando ninguno de los dos factores quiere desaparecer; realización o consumación del DESEO en su finalidad que es la SEDUCCIÓN, cuando los dos quieren permanecer; o la desaparición de la SEDUCCIÓN en la satisfacción del PLACER, eterna búsqueda de la verdad y eterno engaño, su motivación”.

En Edipo Rey de Sófocles, vemos como ACONTECIMIENTO, a un rey que busca al matador de su antecesor, condición para salvar a Tebas de la peste, le sentencia muerte o destierro y lo encuentra, es él mismo. Es claro el acontecimiento.


Es clara la paradoja de “investigador busca a un homicida que es él mismo” quien vive y determina la dinámica del acontecimiento.


Al ver el temperamento de Edipo, brilla en sus acciones la SOBERBIA como característica fundamental o valor sustantivo de su personalidad, rasgo que también acompaña a los demás personajes, Yocasta, Creonte, Tiresias que hacen de la soberbia la sustancia de la obra, su valor que nutre la obra.


Es clara la SOBERBIA, como sustancia de la obra; la Soberbia alimenta a cada uno de los personajes en su hacer, correspondiente al acontecimiento de la obra; lo vemos desde el relato del MYTHO: Edipo ansioso, aprovechándose de su condición de hijo de Rey, pasa por encima de quien sea para tomar a la muchacha que a él le gusta; su soberbia lo lleva a la duda al ser comparado con la bondad del rey y puesta en duda su parentela, soberbio exige a su madre certeza inmediata sobre su ascendencia, exige lo mismo a su padre y luego al oráculo quien le predice su infortunio y huye de su hogar para no cumplirlo, en el camino por soberbia estorba el paso de los soldados que acompañan al anciano en la carroza, también soberbios, a quienes mata; en el enfrentamiento con la esfinge, ante Creonte acusándolo de traidor, ante Tiresias acusándolo de cómplice del homicida de Layo, ante su esposa y finalmente ante sí mismo sacándose los ojos; es esta característica común la que nos permiten afirmar que la SOBERBIA conforma la sustancia que se despliega y alimenta toda la tragedia.


También está claro el INVESTIGAR, verbo cuya dinámica nos devela que quien busca juzgando, juzgado se encuentra.


Venciendo a la esfinge, Edipo libera a Tebas del terror al que ella la tiene sometida; gana el trono, y ante un buen gobierno la población olvida el magnicidio, la indiferencia del pueblo ante la muerte por delito produce IMPUNIDAD, LA PESTE que supura pestilente en la piel de los habitantes de Tebas, y la conciencia de su memoria enferma, se niegan a recordar; en consecuencia LA PESTE es la materia por la cual el rey acude ante Apolo, cuya declaración resulta develando a Edipo, en la investigación, como sospechoso homicida del rey.


Tenemos claro el eje social, la costumbre y del modelo tendencial que dinamiza su evolución, la transforma o la destruye. SOBERBIA como sustancia, INVESTIGAR como verbo, LA PESTE en el centro del eje relacional que dinamiza la relación sustantivo y verbo, más lo que corresponde al eje del individuo.


Así como el eje de lo social nos devela los elementos correspondientes en la dinámica del conflicto de la sociedad, tendremos que el eje vertical del individuo, que lo atraviesa o cruza en la peste, nos revela los elementos particulares en la dinámica de su conflicto; con sus motivaciones que en la vida de la obra se realizan en toda su extensión e intención, dinamizados por la peste para alcanzar su finalidad, cumplirla, evadirla o traicionarla.


El principio de la motivación individual, LA PREDICCIÓN en el MYTHO, le corresponde a Edipo, un mozalbete soberbio que llega al oráculo de Apolo buscando la certeza de su ascendencia, puesta en duda por un borracho al que ha desposeído de su divertimento femenino, por lo cuál le hecha en cara sus maltrechos pies, origen de su nombre, y sus diferencias físicas y de temperamento con el Rey, su padre, sembrándole la terrible duda; y ante el silencio de su madre, muy ocupada para atender bobadas de muchachos, y de su padre también ocupado en labores reinales, no le queda sino acudir al oráculo, última instancia para alcanzar la certeza de su sangre y, satisfecho su capricho, regresar para enfrentar la osadía del borracho.


El oráculo pudo haberle dicho muchas palabras a Edipo, pero en su mente solo queda “matarás a tu padre y procrearás con tu madre”; esta PREDICCIÓN motiva a Edipo a abandonar su hogar, para salvar a sus padres de si mismo; toma un camino por el que cargará su soberbia y dolor jugándose su vida en cada enfrentamiento que encuentre en la huida, con la certeza de que matar o morir lo alejará de sus padres y vencerá al oráculo de Apolo; así, llega a Corinto vence a la Esfinge, es declarado rey, engendra cuatro hijos, su buen gobierno lo hace muy querido por su pueblo.


Buen rey magnicida, buen hijo parricida, buen padre en incesto; llega la peste y hace evidente el juego paradojal, lo que constituye la dramaturgia.


La finalidad del rey Creonte, Tiresias y el pueblo es HACER JUSTICIA, para los primeros debida y necesaria, para el pueblo necesaria por conveniencia, la reina es víctima de la justicia; y la motivación del rey, de Creonte, de Tiresias, está en la PREDICCIÓN del oráculo; la reina, por su experiencia, no la cree.


Podemos decir ahora que tenemos una estructura dramática básica de la tragedia Edipo Rey, aplicando la estructura del MYTHO.

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