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  • Marco Antonio López Salamanca

Esperando a los Bárbaros

“A propósito del modelo, cuánto tiempo dura un Mckee en Hollywood; es mejor mirar la memoria de nuestra experiencia, para lo que ofrezco esta reflexión”

El guión cinematográfico: por el afán del modelo, camino a la obsolescencia.

Quizás los pedagogos debamos, junto con teóricos, sociólogos y realizadores del cine, mirar un poco hacia la evolución del proceso de la producción dramatúrgica de la telenovela y el seriado en Colombia; el proceso de la construcción temática y la imagen con que ha penetrado los mercados internacionales, hasta alcanzar la presencia que hoy tiene en el planeta; la observación de este proceso nos permite apreciar, la construcción de una estética y metodología de producción, caracterizada por la diversidad en todos los aspectos de su realización, lo que constituye su riqueza, EN LA DINÁMICA COMPETITIVA ENTRE MODELO Y TENDENCIA.

Esta dinámica nos revela una relación entre creación y mercado del producto audiovisual que tal vez nos sirva para instrumentar nuestra mirada a la evolución del guión cinematográfico, en la industria y el mercado del modelo hollywoodense en contraposición con las empresas de cine independiente que han surgido como tendencia y que ahora vemos enfrentadas con éxito al modelo que avanza, cada vez más rápido, a la obsolescencia, de la cual se ha estado recuperando con el recambio de sus dramaturgos.

En el desarrollo desigual y combinado de la economía, la obsolescencia de la moda en una clase pasa como moda en la clase inmediatamente inferior; del mismo modo un producto obsoleto en un país se traslada como modelo en un país inmediatamente menos desarrollado, lucha de esta manera su recomposición económica, por vía de la innovación, o desaparece del mercado.

En la memoria de nuestra experiencia dramatúrgica, podemos observar que a medida que los creadores, en su gran mayoría llegados del teatro a la televisión, como Bernardo Romero Lozano, Paco Barrero, Santiago García, Carlos José Reyes, Fausto Cabrera entre otros (y que me disculpen los otros), adaptan al lenguaje televisivo, piezas significativas de la literatura y el teatro universal y luego asumen la literatura colombiana, construyen las bases estéticas y temáticas que originan la experiencia dramatúrgica que le ha dado identidad al proceso de construcción del lenguaje que hoy expresa el seriado y la telenovela colombiana.

A mediados de los años sesentas, se hace sentir Corín Tellado, un modelo de expresión dramática cuya efectividad radica en la explotación de las pasiones más bajas de la clase media, establece una línea que tiene su exponente máximo y modelo en Delia Fiallo, como la mejor continuadora del melodrama radial del también cubano, Félix B. Caignet, se enfrenta a Eduardo Caballero Calderón y al joven Bernardo Romero Pereiro; tenemos aquí dos modelos de dramaturgia que tienen sus líneas de continuidad hasta hoy, gracias a la colombianización que nuestros libretistas han hecho del primero y al exitoso desarrollo y modernización del segundo.

La tendencia extranjera, el culebrón mexicano y venezolano, entra impuesta por los anunciantes de las empresas multinacionales, tipo Colgate-Palmolive, muy interesados en estandarizar el modo de higienizar el hogar con el consumo de sus productos; entonces, el uso de los jabones caseros y artesanales desapareció del país frente a la imagen de Ava Gardner en la tina seductoramente cubierta con la espuma de sus jabones; es que la función y el afán del modelo es estandarizar el consumo de manera que corresponda a una producción, también estandarizada, es decir que el modelo tiene como resultado, en el colectivo social, la homogenización del gusto y eliminación de la diferencia.

Cuando esta modelación tiene que ver con fenómenos del conocimiento, del sentimiento, de la fe, de la conducta y, en fin de los valores morales y éticos de la vida individual y colectiva, se está haciendo camino a la visión absolutista del mundo que aspira al monopolio del poder, monopolio en la economía, monopolio de las ideas, de la fe, etc., es decir la liquidación de la libertad de expresión individual y colectiva dando paso al fundamentalismo y su aparato terrorista que le corresponde y representa.

En los años noventas la calidad de la telenovela colombiana, reconocida internacionalmente, expulsa de los horarios estelares de la programación colombiana en televisión a los culebrones de México y Venezuela; este modelo termina su reinado en Colombia. Los productores de telenovela, especialmente en México, entienden que el ascenso de la TENDENCIA a MODELO, en Colombia significa que ha llegado para ellos el tiempo de la innovación, comienza entonces la modalidad de comprarle a los canales colombianos los libretos de nuestros mejores producciones y también a llevarse a los libretistas.

La crisis del culebrón mexico-venezolano, fue atendida con gran esmero por los representantes de su modelo. El escándalo promocional que se le hace a la visita de Delia Fiallo en 1991, es bastante impactante y forma un grupo de áulicos que durante varios años dicta “el método de Delia Fiallo para quienes desean el éxito como libretistas de televisión”, y deja su huella, indudablemente; pero el modelo ha entrado en quiebra, y esta vez, gracias a la fortaleza de una tendencia que revela las relaciones en conflicto de las estructuras de valores, con las imágenes de nuestras costumbres y temáticas de vida, lo que significa memoria de nuestra forma de existir en el mundo y ante él; sin embargo no desaparece inmediatamente y guarda para si la oportunidad de RECOMPONERSE en algunas de sus partes o códigos y entrar en crítica con la cultura que lo produce; aspira así, a dar el salto definitivo que todo proceso creativo genera: APRENDER DE LA EXPERIENCIA PARA RECREAR E INNOVAR LA EXPRESIÓN, lo que explica tanto repetir la representación de lo ya representado, el reencauche.

Cada crisis de modelo dramatúrgico en Hollywood significa la producción de la correspondiente literatura, como testimonio de su obsolescencia; la salida de Syd Field, significó que aquí llegaran sus cuatro tomos, que las universidades inmediatamente asumieron; así, los jóvenes de hace 25 años aprendieron a hacer bien lo que ya no servía en el mercado, quien lo reemplazó y cuando salió para saber que libros escribió? y Linda Seger?, lo mismo pero con cambios en las formulitas; no hemos aprendido a convertir en teoría las experiencias de los jubilados; y Christopher Vogler? convertir el trabajo de Campbell sobre el mito, judiolizarlo, aristotelizarlo, para representar obras épicas también entra, y más rápido que los demás, en obsolescencia, hay que convertirlo en manual y rápido; la obsolescencia vieja, LA MEJOR MANERA DE RECICLAR LA EXPERIENCIA DE LO QUE YA NO SIRVE ES CONVERTIRLA EN MANUAL, SIEMPRE HABRÁ INGENUOS, PEREZOSOS Y FACILISTAS QUE LOS CONSUMAN; los demás, los otros, preferimos arriesgarnos a inventar y a crear de nosotros mismos, los instrumentos necesarios para producir la expresión de nuestro lenguaje, al servicio del que hay que poner las máquinas; pues la memoria le enseña a la experiencia que aquellos que tanto buscan soluciones desde afuera, pierden la riqueza que en si poseen y seguirán construyendo su propia dependencia, porque jamás serán más que un eco, del exterior que les domina.

Bogotá D.C., febrero 03 de 2011

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