PRÓLOGO

EL INSTRUMENTO DE MARCO

 

“La traducción de un texto es una variación,

y si resulta bella, es una nueva obra de arte”

Benedetto Croce

 

¡Ah difícil tarea la de prologar!. Mas allá de lo complejo y honroso del hecho, hay que dar por resuelta una primera intención: todo prologo es un largo y sentido deseo reprimido por escribir sobre lo que se admira, admite y desea. Y para todo esto recurro al “instrumento de Marco”.

 

Una recomendación tradicional y casi mediática de todo iniciado, es superar el miedo a los métodos y esto es algo que encontré en todos mis años de docente y luego como director de Black María, cuando me enfrenté al deseo reprimido de entender la estructura del guión y la dramaturgia desde un método convincente y válido, donde no solo los valores de la imagen, sino aquellos dilatados por la teatralidad y la composición cinematográfica dejarían de ser una simple herramienta concebida para construir imágenes con letras y detallados movimientos que indicaran la acción y los diálogos.

 

Difícil oficio aquel donde con las palabras se pretende crear mundos e imágenes. Razón tenía quien determinaba el destino con imágenes, mitos y paradigmas, para evitar el encierro de una letra, una palabra o una frase. Sin embargo, no necesitamos superar los límites impuestos por el teatro o las mismas palabras para convivir con la realidad.

 

¿Como concebir la dramaturgia?

 

¿A partir de un hecho dramático, o de unas leyes generales que desarrollan todos los fenómenos de la realidad circundante?

 

Para Marco Antonio López esta opción dramática se transforma en conciencia y conocimiento de creación. Ya el realizador cubano Tomás Gutiérrez Alea definía la dramaturgia “dentro de un sentido de leyes que rigen el desarrollo dramático de los acontecimientos, las leyes que sustentan la dramaturgia, son las mismas que rigen el desarrollo en su sentido más amplio y encuentran una aplicación concreta en todo acto de comunicación y específicamente de manera más rica y más sofisticada, en el espectáculo”

 

El instrumento de Marco, en este sentido es una constante proyección a fenómenos circundantes de la realidad aplicados con un carácter fantástico o sagrado, en relación con la recuperación del mito y su poder revelador de “sus dibujos, grabados, pinturas, esculturas, en sus representaciones escénicas y festejos” (2), que determinan una idea de realidad. Inicio de toda construcción dentro del acontecimiento que es llevado al relato. ¿Porqué este instrumento de Marco es tan determinante?

 

Para algunos por la posibilidad de razonar entre lo real y lo posible, generando aquello que dentro de su formulación es determinante para descubrir tanto un valor como una percepción del mundo al construir dramaturgia. Lo anterior lo plantea nuevamente la cita de Gutiérrez Alea, al ratificar la idea de “real” “realidad”, porque “Todo proceso de desarrollo es dramático, porque implica un conflicto y el conflicto está en la esencia del drama”.

 

Lo anterior permite corroborar lo expuesto dentro del instrumento de Marco por su autor, entender el acontecimiento para lograr llegar a una estructura de valores. Esta indagación supone acciones fundamentales que revelan valores y representaciones que serán determinantes dentro de una construcción dramatúrgica que aparentemente se verían limitadas por las palabras sustantivo y verbo.

 

Sin embargo iremos encontrando dentro del terreno de las valoraciones que expone el texto una serie de estructura sin límite real, logrando con esto una mirada dramática y puntual al conflicto que está en esencia en el drama revelado

 

El instrumento de Marco, antes que instrumento es valor de reconciliación frente al conflicto del drama. Conflicto que se trabaja sobre valores de realidad y de drama. Drama que conlleva a la creación de una dramaturgia. Dramaturgia que toda idea lleva implícita y necesita ser develada. Descubrimiento real y sereno acerca de cómo manifestar lo esencial de la escritura del guión a partir de algo tan sencillo y pragmático como es construir su propio instrumento por encima de su propio método.

 

Augusto Bernal Jiménez

BLACK MARÍA ESCUELA DE CINE /2003

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El Guión Revelado